Oposición con matices: Bonaga endurece el tono y Delfina Pozos tiende la mano a Armenta
En el marco del Primer Informe de Gobierno de Alejandro Armenta, la oposición dejó ver no solo diferencias con el Ejecutivo, sino también contrastes internos en su forma de asumir el momento político. Mientras el PAN, a través de Celia Bonaga Ruiz, fijó una postura crítica y directa, el PRI, representado únicamente por Delfina Pozos Vergara, optó por un discurso que, aunque planteó observaciones, terminó colocándose en una posición de colaboración con el gobierno estatal.
Desde la tribuna del Congreso, Bonaga Ruiz calificó a la inseguridad como el Talón de Aquiles de la administración. Cuestionó la narrativa oficial sobre la disminución de delitos y advirtió que la realidad que viven las y los poblanos es distinta. Señaló que en Puebla desaparecen en promedio cinco personas cada 24 horas y recordó que el inicio de 2025 estuvo marcado por hallazgos de cuerpos abandonados y narcomensajes, hechos que —dijo— no pueden maquillarse con cifras.

La legisladora panista también puso sobre la mesa pendientes en salud, manejo presupuestal y respeto al Estado de Derecho, al mencionar paros en hospitales, suspensión de tratamientos de diálisis y afectaciones directas a pacientes. A ello sumó cuestionamientos sobre presuntas irregularidades en el Instituto Registral y Catastral, así como la exigencia de donación de predios a empresarios, práctica que calificó como un uso indebido del poder.
En contraste, la participación del PRI tuvo un tono distinto. Delfina Pozos Vergara, única voz priísta en el posicionamiento, quiso marcar distancia discursiva al señalar que el Primer Informe debía asumirse como un espacio de reflexión, ajuste y responsabilidad. Sin embargo, el mensaje cerró con una disposición explícita a trabajar con el gobierno estatal, bajo el argumento de que el interés supremo es Puebla.

Lejos de un discurso de confrontación, Pozos Vergara llamó a fortalecer el trabajo conjunto y a construir coincidencias, en una postura que fue leída como una señal de acompañamiento político más que de oposición frontal.
Así, el primer informe no solo exhibió las diferencias entre gobierno y oposición, sino también la diversidad de estrategias opositoras: un PAN que apuesta por el contraste y el señalamiento directo, y un PRI que, con una representación muy disminuida, eligió colocarse en la ruta de la colaboración.








