Puebla entra a la Guía Michelin y confirma que su cocina ya juega en la liga mundial
La cocina poblana dejó de ser solamente tradición: ahora también es alta competencia gastronómica internacional.
Puebla fue incorporado por primera vez a la cobertura oficial de la Guía Michelin México 2026, un reconocimiento que coloca al estado en el radar global de la gastronomía junto a destinos históricamente dominantes como Oaxaca, Ciudad de México o Baja California.

La inclusión no es menor. Inspectores especializados recorrieron distintas regiones del país y seleccionaron 225 restaurantes mexicanos para la nueva edición. Puebla logró colarse con establecimientos reconocidos por calidad, identidad culinaria y propuesta gastronómica, algo que durante años parecía reservado para otras entidades con mayor promoción turística internacional.
En la categoría Bib Gourmand —distinción que premia cocina sobresaliente a precios accesibles— fueron reconocidos ocho restaurantes poblanos: Casa Reyna, Cultivo, Moyuelo, Jacinto y Yo, El Güero Marinero, Vica, Los Camellos y Cemitas Beto.

Además, seis restaurantes poblanos aparecieron como recomendados por la Guía Michelin: Mural de los Poblanos, Augurio, Casa Baccuza, La Noria, Salón Mezcalli y Valiente, consolidando a Puebla como una de las escenas gastronómicas más dinámicas del país.
Uno de los momentos más relevantes fue el reconocimiento otorgado a Jonathan Robles, sommelier de Mural de los Poblanos, quien recibió el MICHELIN Sommelier Award por su propuesta enfocada en vinos mexicanos. Un detalle que confirma que la experiencia culinaria poblana ya no gira solamente alrededor del mole o las cemitas, sino de conceptos completos de hospitalidad y maridaje.

La ceremonia se realizó en Guadalajara y contó con la presencia de la secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, en representación del gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta Mier.
Detrás del reconocimiento también hay una lectura económica: la Guía Michelin mueve turismo de alto consumo, genera reservas internacionales y convierte restaurantes en destinos. Puebla no solo ganó prestigio culinario; acaba de entrar a una vitrina mundial donde cada mesa puede convertirse en derrama económica.








