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“Míreme cuando le hablo”: Lydia Cacho encara a Mario Marín y exige pena máxima por tortura

  • octubre 29, 2026
  • 4 min read
“Míreme cuando le hablo”: Lydia Cacho encara a Mario Marín y exige pena máxima por tortura

A casi 21 años de su detención y traslado forzado de Cancún a Puebla, la periodista confrontó al exgobernador durante una audiencia judicial. Marín negó haber ordenado su tortura y solicitó su absolución.

Gerardo Herrera

Puebla, Pue., 29 de octubre de 2026.– Después de casi 21 años de lucha judicial, la periodista Lydia Cacho Ribeiro encaró este jueves al exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, durante la audiencia de vista del proceso penal que enfrenta por su presunta responsabilidad en los actos de tortura cometidos contra ella en diciembre de 2005.

“Es la primera vez que tengo enfrente a mi agresor, y le voy a pedir que me mire cuando le hablo”, expresó Cacho durante la diligencia realizada por videoconferencia ante el Juzgado Cuarto de Distrito con sede en Cancún, Quintana Roo.

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La autora de Los demonios del Edén cuestionó directamente al exmandatario por haberse mantenido prófugo antes de su captura en febrero de 2021. También lo acusó de haber utilizado el aparato estatal para perseguirla y proteger intereses relacionados con las redes de explotación sexual infantil que investigó.

Durante su intervención, Cacho recordó que su detención ocurrió el 16 de diciembre de 2005, cuando fue arrestada en Cancún por policías judiciales poblanos y trasladada por carretera hasta Puebla. En ese trayecto, denunció haber sufrido amenazas de muerte, violencia sexual, incomunicación y tortura física y psicológica.

El escándalo del “góber precioso”

El caso adquirió dimensión nacional en 2006, cuando se difundieron conversaciones telefónicas entre Mario Marín y el empresario Kamel Nacif Borge, cuya publicación provocó cuestionamientos sobre el presunto uso de instituciones de justicia para castigar a la periodista por sus investigaciones.

En aquella época, Cacho había publicado Los demonios del Edén, una investigación sobre explotación sexual infantil y relaciones de poder que derivó en denuncias, procesos judiciales y una prolongada exigencia de justicia.

La periodista sostuvo ante la jueza María José Pech Sáenz que el proceso no puede desligarse de las presuntas redes de protección política y económica que denunció desde hace dos décadas.

Por su parte, Mario Marín rechazó las acusaciones y argumentó que no existen pruebas materiales suficientes para demostrar que ordenó detener o torturar a la periodista. También cuestionó que las conversaciones difundidas en 2006 acrediten su responsabilidad penal.

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El exgobernador compareció desde el penal federal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, donde permanece recluido mientras continúa el procedimiento.

Piden pena máxima y reparación del daño

Durante la audiencia, la representación jurídica de Lydia Cacho y el Ministerio Público solicitaron la pena máxima aplicable, mientras la periodista exigió una reparación integral del daño y disculpas públicas.

La diligencia forma parte de la etapa final del juicio. La jueza dispone de un plazo referido de hasta 60 días para emitir su resolución, aunque existe un amparo promovido por la defensa de Marín relacionado con su situación de salud, que podría incidir en los tiempos procesales.

El exmandatario fue detenido en Acapulco en febrero de 2021, después de una orden de aprehensión emitida en 2019. En agosto de 2024 obtuvo prisión domiciliaria, beneficio posteriormente revocado, por lo que regresó al penal del Altiplano.

A casi 21 años de los hechos, el caso sigue siendo uno de los episodios más significativos de la relación entre poder político, libertad de prensa e impunidad en México. La próxima resolución judicial determinará si Mario Marín es penalmente responsable del delito de tortura que se le imputa.