Elisa Carrillo convierte el Zócalo de Puebla en un gran salón de ballet
Cientos de niñas, niños, jóvenes y adultos participaron gratuitamente en una clase magistral encabezada por la reconocida bailarina mexicana, como parte de la FILIP 2026.
PUEBLA, Pue.- El Zócalo de Puebla se transformó este lunes en un gran salón de danza con la clase abierta impartida por Elisa Carrillo, que reunió a cientos de participantes provenientes de la capital, distintos municipios del estado y otras entidades del país.

Durante poco más de una hora, personas de todas las edades siguieron las indicaciones de la primera bailarina, en una actividad gratuita organizada dentro de la programación de la Feria Internacional del Libro Puebla 2026.
Desde temprana hora, niñas, niños, jóvenes y adultos ocuparon el primer cuadro de la ciudad para participar directamente en la sesión, que combinó ejercicios técnicos, formación y acercamiento con una de las figuras mexicanas de mayor proyección internacional en el ballet.


La directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, Anel Nochebuena, destacó que la actividad busca acercar expresiones artísticas de alto nivel a espacios públicos, eliminando barreras económicas para su acceso.
Además, informó que la Fundación Elisa Carrillo Cabrera realizó una donación destinada a mejorar y adecuar las salas de ballet de los Nodos Culturales administrados por el IMACP, lo que permitirá ampliar las condiciones para la enseñanza de esta disciplina.

La presencia de Carrillo se convirtió así en uno de los eventos especiales de la FILIP 2026, que durante diez días combina literatura con música, teatro, danza y otras expresiones artísticas en distintos espacios de Puebla capital.
La actividad se desarrolla también en el contexto de la designación de Puebla como Capital Americana de la Cultura 2026, con una agenda municipal que busca utilizar plazas, teatros y recintos públicos como escenarios culturales abiertos.
Más allá del espectáculo, la imagen de cientos de personas tomando ballet en pleno Zócalo mostró otra forma de apropiarse del espacio público: convertir el corazón de la ciudad, aunque sea por una mañana, en una enorme aula de danza.







