Texmelucan: cuando un municipio pierde el control
Directo y Sin Escalas, por Gerardo Herrera.
Hay municipios que administran problemas. Y hay otros donde los problemas terminan administrando al gobierno.
San Martín Texmelucan comienza peligrosamente a parecerse a los segundos.

El asesinato del periodista Josué Martínez Contreras dejó de ser únicamente un crimen contra la libertad de expresión. Hoy es el retrato de un municipio donde la autoridad parece correr siempre detrás de los acontecimientos.
Josué no murió en silencio. Semanas antes grabó un video en el que denunció haber recibido presuntas amenazas relacionadas con su trabajo periodístico y señaló públicamente que, si algo le ocurría, las autoridades debían investigar esas advertencias. Ese video hoy forma parte del contexto que la Fiscalía está obligada a agotar.

La investigación ya produjo un primer golpe: la detención del presidente auxiliar de San Lucas Atoyatenco, Javier Montalvo Juárez, cuya situación jurídica será definida por un juez. Eso demuestra que las autoridades encontraron elementos suficientes para continuar esa línea de investigación, aunque el proceso apenas comienza y será la justicia quien determine responsabilidades.
Pero el problema de Texmelucan no empezó con este asesinato.

Desde hace meses los ciudadanos vienen acumulando agravios que alimentan la percepción de un gobierno municipal rebasado por los conflictos. La inseguridad, los señalamientos constantes, la confrontación política y la creciente desconfianza social han terminado por erosionar la autoridad del Ayuntamiento.
Para muestra un botón, una exigencia ciudadana que sigue sin encontrar respuesta: la colecta realizada en favor del Heroico Cuerpo de Bomberos y Servicios Prehospitalarios. De acuerdo con los propios organizadores, la ciudadanía aportó 528 mil 511 pesos, mientras que el alcalde Juan Manuel Alonso anunció que el Ayuntamiento aportaría una cantidad igual para equipamiento. Casi un año después, la pregunta continúa circulando entre los habitantes: ¿por qué no hay llegado esos recursos prometidos?
No se trata de mezclar expedientes distintos.
Se trata de entender que la confianza pública no se pierde por un solo episodio, sino por la acumulación de asuntos que permanecen sin una explicación clara.
El asesinato de un periodista exige una investigación ejemplar.
Las denuncias ciudadanas sobre recursos públicos exigen transparencia.
Y un municipio que aspira a recuperar la confianza necesita responder ambas cosas con hechos, no con comunicados.
Porque cuando la ciudadanía comienza a buscar respuestas fuera del gobierno, el verdadero problema ya no es la crisis.
Es que la autoridad dejó de ser referencia para convertirse en parte de la incertidumbre.
En política hay silencios que pesan más que los discursos.
Y hoy, en Texmelucan, el silencio institucional empieza a convertirse en el principal adversario del propio gobierno municipal.







