La IA ya está aquí… y está reescribiendo las reglas del derecho en México
Por Osvaldo Hernández Olivera
Abogado en Derecho Informático | Opinión Legal sobre Tecnología y Futuro
Hasta hace poco, hablar de inteligencia artificial (IA) en los juzgados o en los despachos jurídicos sonaba a ciencia ficción. Una conversación de sobremesa entre tecnólogos y abogados curiosos. Pero la realidad ya nos alcanzó. La IA no solo está presente, está transformando —y a una velocidad vertiginosa— la forma en la que se ejerce el derecho en México.

Una ola imparable… que ya está tocando tierra
Entre 2018 y 2024, el número de empresas mexicanas que adoptaron tecnologías de IA pasó de 34 a 362. Sí, leíste bien: un salto de casi mil por ciento en apenas seis años. Y detrás de eso hay mucho más que entusiasmo; hay capital. Solo entre 2022 y 2023, startups mexicanas en este rubro atrajeron cerca de 500 millones de dólares en inversión. Nada despreciable.

Y si miramos al futuro cercano, el panorama es aún más ambicioso: se estima que para 2030 la IA generativa podría representar el 6.2% del PIB nacional. No es solo una moda; es una industria.
El mundo legal: entre la adopción y la resistencia

Ahora bien, cuando aterrizamos esto en el sector jurídico, el panorama se pone más matizado. Por un lado, ya más del 55% de las empresas en México usan IA en sus operaciones. En áreas legales internas, la firma electrónica es ya una herramienta habitual para el 81% y el 33% va un paso más allá, utilizando IA generativa.
Pero cuando hablamos de despachos de abogados, la historia cambia. Apenas 2 de cada 10 han implementado herramientas de inteligencia artificial de forma efectiva. Aunque, curiosamente, 8 de cada 10 reconocen que ya la necesitan. El diagnóstico está hecho, pero el tratamiento apenas comienza.

El área legal, rezagada en la carrera de la automatización
Según datos de KPMG, solo un 33% de las empresas ve un impacto “alto” de la IA en sus áreas legales. Y aunque suene duro, lo cierto es que el área legal ha sido de las menos beneficiadas por la automatización: apenas un 51% muestra adopción significativa, mientras que otras áreas como atención al cliente (61%) o finanzas (54%) nos llevan la delantera.
¿El motivo? Una mezcla de escepticismo, falta de conocimiento técnico y, por qué no decirlo, cierto temor al cambio.
En los tribunales también empieza a sentirse el cambio
Pero no todo queda en las oficinas privadas. En el ámbito público, la IA empieza a hacer ruido —del bueno y del malo—. Un ejemplo: algunos abogados dentro del Poder Judicial ya experimentan con GenIA-L Juris , una herramienta diseñada para el análisis con IA que facilite la creación de estrategias legales con acceso directo a resoluciones jurídicas para obtener ideas a partir de ellas. Suena prometedor, ¿no?
Aunque claro, también hay sombras. Según México Evalúa, muchas instituciones públicas no reportan con claridad su uso de IA. De hecho, en solicitudes de transparencia se detectaron más de 200 herramientas mal clasificadas como “inteligencia artificial”, cuando en realidad eran simples bases de datos o softwares de automatización.
Esto refleja un problema profundo: muchas veces ni las propias instituciones saben qué es —y qué no es— IA. Y eso es un riesgo serio cuando hablamos de justicia.
¿Y la ley? Pues… sigue en construcción
Aunque desde 2020 han surgido más de 50 iniciativas legislativas sobre IA, México aún no cuenta con una ley federal clara que regule su uso. En el Senado existe una comisión encargada del tema, pero los avances han sido lentos. Mientras tanto, la tecnología avanza sin esperar el aval legislativo.
Eso sí, hay señales de que algo se está moviendo. Desde enero de 2024, la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias ya menciona conceptos como contratos inteligentes y sistemas de justicia descentralizada . Vamos avanzando, aunque con pasos cautelosos.
El componente ético: una deuda pendiente
En foros como “Mujeres por Derecho”, varias abogadas coinciden en algo: la IA no va a reemplazar a los juristas, pero sí va a cambiar radicalmente su papel. Hoy más que nunca, se requiere pensamiento crítico, formación tecnológica y una gobernanza ética que ponga límites claros a lo que se puede —y lo que no se debe— hacer con estas herramientas.
Y la ciudadanía también opina. Una encuesta reciente reveló que el 55% de los latinoamericanos quiere que se regule la IA, pero más de la mitad no está de acuerdo con que esta tome decisiones judiciales o redacte leyes. Es decir, confiamos… pero con reservas.
Entonces, ¿qué sigue?
La IA ya está transformando la práctica legal en México. Desde la firma de documentos hasta los algoritmos que ayudan a clasificar jurisprudencia, pasando por plataformas que prometen acelerar los procesos judiciales. Pero ojo: esta transformación está llena de claroscuros.
Para que sea una revolución responsable y no un salto al vacío, necesitamos tres cosas, al menos:
• Una regulación clara y federal, que contemple transparencia, responsabilidad y protección de datos.
• Formación multidisciplinaria y tecnológica para abogados, jueces y servidores públicos.
• Un marco ético con liderazgo inclusivo, que incorpore la visión —y la voz— de las mujeres juristas, expertas en tecnología y defensores de derechos digitales.
Porque si algo está claro, es que la IA no es el futuro. Es el presente . Y la pregunta ya no es si debemos usarla, sino cómo lo haremos sin perder de vista la justicia, la ética y la humanidad.







