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PRI: rejuvenecer con los mismos de siempre

  • agosto 23, 2026
  • 2 min read
PRI: rejuvenecer con los mismos de siempre

Por Rita Sánchez

El PRI de Puebla dice que quiere volver a las calles rumbo a 2027.

Hasta ahí, nada extraño.

Lo interesante aparece cuando uno revisa a quiénes eligió para encabezar esa supuesta reconstrucción: Lorenzo Rivera Nava, Shirley Ponce, Jorge Amador Alarcón, Hersilia Córdova Morán, Moisés Carrasco Malpica, Hiram Ramírez maquino y otros perfiles que difícilmente pueden venderse como el rostro de una nueva generación.

Los llamaron “Defensores de Puebla”.

Pero la pregunta inevitable es otra:

¿quién va a defender al PRI de sí mismo?

Porque un partido no muere cuando pierde una elección.

Muere lentamente cuando deja de producir cuadros nuevos, cuando sus jóvenes no encuentran espacio, cuando sus militantes más competitivos se van y cuando, para presentarse como alternativa de futuro, tiene que desempolvar a quienes ya fueron parte de su pasado.

El problema no es la edad.

Sería absurdo confundir experiencia con decadencia.

El verdadero problema es no tener relevo.

Un político experimentado puede aportar mucho; veinte nombres conocidos ocupando nuevamente la primera fila sugieren algo diferente: que detrás de ellos quizá no existe todavía una generación suficientemente fuerte para tomar el partido.

Y eso es especialmente grave para un PRI que enfrenta a una Morena que, con todos sus defectos, ha logrado absorber alcaldes, liderazgos, operadores y estructuras que alguna vez pertenecieron precisamente al tricolor.

Xitlalic Ceja lanzó una frase contundente:

“Morena ya se va”.

Puede ser.

Pero antes de preguntarse cuándo se irá Morena, el PRI debería preguntarse cuándo piensa regresar él.

Porque recorrer 217 municipios y mil 800 secciones electorales puede servir para reconstruir estructura.

Pero ninguna estrategia territorial sustituye una identidad.

Ninguna toma de protesta sustituye nuevos liderazgos.

Y ningún nombre rimbombante convierte automáticamente a los mismos personajes de siempre en una oferta renovada.

El PRI poblano todavía respira.

Tiene cuadros, experiencia, estructura residual y memoria electoral.

Pero respirar no necesariamente significa estar recuperándose.

A veces también es la manera más lenta de apagarse.

Y si para rejuvenecer al partido hay que volver a sacar del clóset a sus viejos conocidos, quizá el problema del PRI no sea únicamente cómo ganar en 2027.

Quizá sea demostrar que todavía tiene futuro.

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