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Vicente no duerme, no cobra y no se distrae: demosle la bienvenida al guardia del siglo XXI

  • abril 5, 2026
  • 3 min read
Vicente no duerme, no cobra y no se distrae: demosle la bienvenida al guardia del siglo XXI

Por Osvaldo Hernández Olivera

Abogado en Derecho Informático | Opinión Legal sobre Tecnología y Futuro.

La primera vez que vi el video pensé que era un montaje: un robot con chaleco de guardia caminando por un centro comercial en Bogotá, saludando a los niños que se le acercaban. «Mi nombre es Vicente, el guarda de la gente», dice. Y la gente no sabe si reírse o dar un paso atrás.

No es un montaje, es marzo de 2026.
Vicente es un robot humanoide que ya opera en centros comerciales y conjuntos residenciales de Bogotá, Colombia; tiene cámaras de ultra alta definición, sensores de movimiento y algoritmos que detectan comportamientos sospechosos en tiempo real. Si ve algo raro, alerta directo a la Policía. No se cansa, no pide café, solo necesita que le cambien la batería.

Lo que suena a ventaja también suena a algo más.
Monitoreo constante sin fatiga, interacción con visitantes, orientación en espacios públicos y conexión directa con centros de control. Para hospitales, escuelas o edificios de gobierno, eso no es menor.

Lo que nadie dice
El algoritmo de Vicente no improvisa ni tiene criterio propio: si un patrón activa la alerta, el sistema responde, con o sin contexto. Y en Bogotá, donde más de 180 mil personas trabajan en seguridad privada, nadie ha respondido aún qué les pasará a ellos cuando Vicente escale.

El costo de un puesto de vigilancia armada 24 horas podría superar los $19.6 millones de pesos colombianos al mes hacia finales de 2026; Vicente no cobra horas extra, por lo que eso no es tecnología neutral: es una decisión económica disfrazada de innovación.

¿Y en México, qué?
Lo que se prueba en Bogotá hoy llega a Ciudad de México mañana y a Puebla en un plazo que depende más del mercado que de cualquier debate público. Y aquí no tenemos marco legal para recibirlo: no existe una ley específica sobre IA en vigilancia. Nadie ha definido qué datos puede recolectar un robot así, por cuánto tiempo ni quién los consulta.

Vicente camina despacio por un pasillo con sus cámaras encendidas: los niños se le acercan, la gente saca el teléfono. Parece inofensivo. Los sistemas que más cambian la vida siempre parecen inofensivos cuando son pequeños y nuevos.

La pregunta no es si esto va a llegar: acaso vamos a tener algo que decir antes de que llegue.