Armenta respalda Operativo Enjambre: “Delincuentes disfrazados de autoridades” no tendrán protección en Puebla
Tras la captura del alcalde de Esperanza, su hermano y una exjefa policiaca, Alejandro Armenta advirtió que ningún funcionario, colaborador o incluso familiar suyo será protegido si mantiene vínculos con grupos criminales.
El gobernador Alejandro Armenta Mier respaldó la llegada del Operativo Enjambre a Puebla y aseguró que su administración mantendrá una política de “cero impunidad” frente a servidores públicos que utilicen sus cargos para favorecer a organizaciones criminales.

El mandatario reconoció al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien este lunes confirmó la detención de Isaac “N”, presidente municipal de Esperanza, junto con otras ocho personas presuntamente vinculadas con una estructura dedicada al robo de autotransporte, extorsión, secuestro y otros delitos de alto impacto sobre la carretera Puebla-Veracruz.
“El Operativo Enjambre es bienvenido a Puebla”, sostuvo Armenta, al señalar que García Harfuch está enfrentando a “delincuentes disfrazados de autoridades”. Afirmó que el Gobierno estatal mantendrá coordinación con la Federación, Marina, Defensa, Guardia Nacional y las instituciones de inteligencia para impedir que grupos delictivos se infiltren en estructuras gubernamentales.

El gobernador elevó todavía más el tono al advertir que no habrá protección política ni personal: si algún integrante de su familia, colaborador o funcionario de su administración se colude con alguna organización criminal, “que asuma las consecuencias plena y absolutamente”.
Armenta recordó además episodios de presunta infiltración criminal en instituciones de seguridad durante administraciones anteriores y señaló que combatir la colusión entre autoridades y delincuencia representa uno de los desafíos más delicados para los gobiernos federal y estatal.

Un arsenal y una posible red de protección
El operativo realizado desde las primeras horas de este lunes incluyó 23 órdenes de cateo simultáneas en Esperanza. Entre los nueve detenidos se encuentran el alcalde Isaac “N”; Abigail “N”, exdirectora de Seguridad Pública Municipal, y Manuel “N”, hermano del edil.
Las autoridades aseguraron 35 armas de fuego, dos fusiles Barrett, 52 cargadores y 11 vehículos, cuatro de ellos blindados y otro con blindaje artesanal y torreta. También localizaron ropa táctica, un dron y un inhibidor de señal.

Para García Harfuch, las detenciones representan un golpe no solamente contra la capacidad operativa del grupo investigado, sino contra sus “posibles redes de protección”, un concepto que coloca nuevamente bajo sospecha la eventual utilización de estructuras gubernamentales para facilitar actividades criminales.
Dos alcaldes poblanos detenidos en cuestión de días
El caso de Esperanza ocurre apenas tres días después de la captura de Said de Jesús Godos Luna, presidente municipal de Tepeyahualco, detenido el viernes 4 de septiembre.
La Fiscalía de Puebla informó inicialmente que Said “N” fue aprehendido por su probable responsabilidad en abuso de autoridad o incumplimiento de un deber legal y cohecho. Sin embargo, García Harfuch señaló este lunes que la detención también forma parte de investigaciones por secuestro exprés y robo de vehículo con violencia.

Operativo Enjambre golpea Puebla: cae alcalde de Esperanza y aseguran arsenal de alto poder
La sucesión de casos ha encendido las alertas sobre algo más grave que la delincuencia convencional: la posible penetración de organizaciones criminales en gobiernos municipales y corporaciones policiacas, particularmente en regiones estratégicas atravesadas por corredores carreteros utilizados para el traslado de mercancías.
Armenta aseguró que Puebla respaldará las investigaciones federales y reiteró que el compromiso de su administración será mantener coordinación institucional, apego a la ley y cero impunidad.
El mensaje político, después de las últimas detenciones, es difícil de ignorar: la delincuencia ya no necesariamente está afuera de las oficinas de gobierno. El reto ahora es encontrar dónde logró sentarse detrás de un escritorio, portar una placa o ejercer el poder desde una presidencia municipal.







