Las horas que faltan en el caso Curiel: la cronología que aún debe aclarar la Fiscalía
Las primeras versiones ubicaron su ingreso al CIS a las 9:59 del viernes; información posterior basada en videos y peritajes sitúa los hechos desde la noche anterior. Su esposa confirmó una muerte autoinfligida, pero la FGE mantiene formalmente abiertas las diligencias.
Gerardo Herrera

La muerte de Rubén Alberto Curiel Tejeda en el sótano 3 del CIS Angelópolis ha dejado de tener como principal interrogante las versiones que circularon en redes sociales. Ahora existe una pregunta mucho más concreta: ¿a qué hora llegó realmente al inmueble y cuánto tiempo permaneció dentro de su vehículo antes de ser localizado?
El viernes 25 de septiembre, las primeras coberturas colocaron el ingreso del entonces coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción alrededor de las 9:59 horas y señalaron que poco después fue encontrado dentro de una camioneta con una lesión producida por arma de fuego. Esa cronología fue reproducida por distintos medios durante las primeras horas del caso.

Sin embargo, un día después apareció una reconstrucción sustancialmente diferente. Información periodística basada en videos, fotografías y peritajes atribuidos a la investigación de la FGE sostiene que Curiel se encontraba en el CIS desde la noche del jueves 24 y que su última actividad conocida ocurrió alrededor de las 21:12 horas.
La diferencia no es menor. Una versión concentra los hechos en unos cuantos minutos de la mañana del viernes; la otra abre un intervalo de aproximadamente 12 horas entre la noche anterior y el momento en que autoridades fueron alertadas. Hasta ahora, la Fiscalía no ha difundido públicamente una cronología pericial completa que concilie ambas versiones.

Lo confirmado oficialmente es que Curiel fue localizado en el CIS Angelópolis, que la FGE realizó diligencias ministeriales y periciales y que, desde su primer comunicado, señaló que los indicios apuntaban de manera preliminar a una “posible muerte autoinfligida”. La propia institución aclaró que esa circunstancia no sería considerada concluida hasta agotar las investigaciones.
El caso adquirió otra dimensión el sábado cuando Adalit Aguilar, esposa de Curiel, publicó un mensaje en el que confirmó que su esposo tomó la decisión de quitarse la vida y pidió detener las especulaciones que comenzaron a circular después del hallazgo. Su posicionamiento aporta un elemento relevante desde el entorno familiar, aunque no sustituye las conclusiones ministeriales y forenses.

Antes de ese pronunciamiento habían circulado hipótesis sobre un supuesto homicidio o secuestro y algunas personas pidieron públicamente que la Fiscalía General de la República interviniera. Las solicitudes surgieron principalmente en redes sociales y entre abogados cercanos al exfuncionario; hasta ahora no se ha informado oficialmente que la FGR haya asumido la investigación.
La familia comenzó este sábado el funeral de Curiel de manera privada en Puebla, mientras la investigación permanece abierta.
Las preguntas que siguen pendientes
Más que buscar móviles políticos sin evidencia, el esclarecimiento pasa por datos objetivos que la Fiscalía puede precisar: hora de entrada del vehículo al CIS, secuencia completa de videovigilancia, momento estimado de la muerte, resultados básicos de los estudios balísticos y forenses y la reconstrucción de quién encontró el vehículo y a qué hora.
También falta explicar cómo operó la vigilancia del inmueble. Si los peritajes sitúan el fallecimiento desde la noche anterior, deberá aclararse cómo un vehículo permaneció durante horas en el tercer sótano de un complejo gubernamental sin que la situación fuera detectada hasta la mañana siguiente.
La inconsistencia horaria no demuestra por sí misma la participación de terceros. Pero sí es suficiente para exigir una cronología oficial única y verificable, especialmente en un caso que involucró a un exintegrante de la propia Fiscalía y que rápidamente quedó rodeado de rumores.
Hasta ahora, la evidencia pública conocida no permite sostener una ejecución ni un secuestro. Tampoco corresponde a los medios cerrar una investigación que la propia FGE mantiene abierta. Lo que falta no son nuevas teorías: faltan datos oficiales que expliquen, hora por hora, qué ocurrió en el sótano 3 del CIS.








