BUAP reúne a universidades de América Latina en medio de tensiones globales y defensa de la autonomía
Mientras en varios países las universidades enfrentan recortes, presiones políticas y crisis presupuestales, Puebla se convirtió en punto de encuentro del pensamiento universitario latinoamericano.
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla alberga la X Asamblea Regional Caribe, Centroamérica y México de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, una reunión que congrega a rectores y representantes académicos de distintos países en el Complejo Cultural Universitario para discutir el futuro de la educación superior en la región.

La inauguración estuvo encabezada por la rectora Lilia Cedillo Ramírez, quien además ocupa la vicepresidencia alterna de la Región México de la UDUALC. Al encuentro también acudieron figuras de peso como Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; Jorge Calzoni, presidente de la UDUALC; Miriam Nicado García, rectora de la Universidad de La Habana; y Roberto Escalante, secretario general del organismo.
Uno de los mensajes más fuertes vino precisamente desde la UNAM. Leonardo Lomelí defendió la autonomía universitaria como una herramienta indispensable para sostener el pensamiento crítico, la libertad académica y el diálogo público, en tiempos donde —dijo— crecen las divisiones, la polarización y las amenazas contra las instituciones educativas.

El rector universitario también lanzó señales políticas sutiles pero claras: expresó solidaridad con las universidades argentinas ante los conflictos presupuestales y con Cuba por las condiciones que enfrenta su sistema educativo, dejando ver que la discusión universitaria en América Latina ya no gira solamente alrededor de aulas y títulos, sino del papel de las universidades frente a gobiernos, crisis económicas y disputas ideológicas.
Desde Argentina, Jorge Calzoni reforzó la idea de construir un frente común universitario para enfrentar desigualdad, fragmentación social y deterioro del debate público. En otras palabras: las universidades quieren volver a ser actor político, intelectual y social en una región donde la democracia también se juega en las aulas.








