El nepotismo que se resiste a desaparecer
Bitácora, por Fernando Abrajan
Lo que estamos viendo en el mapa político electoral rumbo al 2027, es una serie contradicciones e incongruencias que indignan al 2×1 cuando los protagonistas de esas acciones son aquellos que nos dijeron que eran diferentes, pero en los hechos son igualitos a los anteriores al grado que buscan darles la vuelta a las leyes para seguir con el power.
Nuevamente hablamos del nepotismo en donde esposas, hermanos, padres y hasta estructuras completas buscan continuidad, no de proyecto, sino de apellido. En México, el servicio público se ha confundido con herencia y testamento.
Hoy vemos como la clase política ya encontró un “atajo familiar” para seguir heredándose los cargos. Antes de que entre en vigor la prohibición del nepotismo electoral —esa que en el papel suena bien y en la práctica se la pasan por el arco del triunfo—, varios liderazgos de todas las fuerzas políticas han comenzado a acomodar sus piezas para que el relevo no salga de casa. Y es literal.
La narrativa oficial presume que el partido en el gobierno (Morena) aprobó reglas para evitar que cónyuges, hijos o familiares compitan y se hereden los cargos, pero siempre hay un pero y van aprovechar el pequeño detalle de que tal decisión aplicará hasta 2030 y otros buscarán una jugada maestra.
Y justo con ello, aquí entran los aliados que juegan su propio partido. Tanto el Verde como el PT, sin reglas internas claras sobre el tema, se convierten en la puerta alterna para quienes no quepan en Morena y se vean afectados por la prohibición del nepotismo.
Ahora los aliados se convierten en la opción para mantener la “parcela política” y de poder. Total, si no es por unas siglas, será por otras. Lo mismo da, si no es guinda, que sea verde o rojo; lo importante es mantener el poder.
El planteamiento es que, si por la prohibición de Morena los familiares ya no podrán ser candidatos, pues sencillamente se cambian de partido y listo. Nuevamente ganan esas familias y se quedan con las codiciadas posiciones sin contravenir leyes o reglamentos partidistas.
Tal jugada política puede ser “legal” pero es profundamente cuestionable. El fondo es muy delicado: ¿Es correcto que los espacios públicos se reparten como si fueran negocios familiares? Mientras se habla de un sistema democrático fuerte, con estas acciones, en los hechos estamos muy cerca de una monarquía ¿o no?
¿Ejemplos? Ufff… En San Luis Potosí, el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona del partido Verde busca que su esposa, la senadora Ruth González Silva -también del Verde, sea quien lo releve.
¿Otro ejemplo? El senador Saúl Monreal, hermano del actual gobernador de Zacatecas, David Monreal, también quiere ser gobernador en 2027 y si Morena no lo deja para evitar el nepotismo, ya analiza irse por el Verde. Lo mismo sucede con el senador Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, que también quiere ser gobernador, pero ante los frenos de Morena, ya busca al PT o al partido del Tucán.
Y hay más. El exgobernador de BCS y actual subsecretario de Agricultura, Leonel Cota Montaño, quiere que su hijo Manuel Cota Cárdenas, actual diputado federal del PVEM, sea candidato a gobernador.
Y por su fuera poco, otro exgobernador de BCS, Narciso Agúndez, promueve a su hijo Christian Agúndez Gómez, actual alcalde de Los Cabos, para que el PT lo impulse como candidato a gobernador. Además, en otros partidos no se quedan atrás, ahí está el caso de Mariana Rodríguez Cantú, esposa del gobernador de Nuevo León, Samuel García del MC.
Y ojo, que esto no es exclusivo de un partido también se practica en el PAN y PRI. Es una tentación que cruza colores, ideologías y discursos.
Finalmente, los ciudadanos no son espectadores ingenuos y por ello ya ha castigado en las urnas y si algo ha demostrado el electorado mexicano en los últimos años, es que puede ser paciente, pero no es tonto. Así que mientras los partidos buscan sus beneficios rumbo 2027, deberían recordar que quien define no está en los partidos, ni en las encuestas: está en las urnas. Comentarios, opiniones, críticas y todo lo demás lo recibo en ferabrajan@gmail.com y en Twitter @ferabrajan1












