Investigador del ICUAP estudia bacteria capaz de descomponer PET
Puebla, Pue., 1 de septiembre de 2025. – Ante la urgencia de encontrar soluciones al grave problema ambiental que representa el plástico PET —cuyo proceso de degradación puede tardar entre 55 y hasta 500 años—, el doctor Luis Javier Martínez Morales, investigador del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), desarrolla un estudio pionero con una bacteria capaz de descomponer este material ampliamente utilizado en envases.
El académico del Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas explicó que su propuesta se centra en la obtención de la enzima depolimerasa, sintetizada a partir del gen phbZ de la bacteria Azospirillum brasilense. Este microorganismo es conocido por promover el crecimiento vegetal, pero también tiene la capacidad de acumular hasta 80 por ciento de su peso en polihidroxibutirato (PHB), un polímero biodegradable que se produce de manera natural y que ya se emplea en la fabricación de plásticos amigables con el medio ambiente.

Avances en laboratorio
Martínez Morales detalló que, mediante cambios en la alimentación de la bacteria —aumentando la proporción de carbono y reduciendo nitrógeno— y el uso de tecnología de DNA recombinante, se logró una mayor producción de PHB. A partir de esta investigación surgió la hipótesis de que la misma enzima capaz de degradar enlaces éster del PHB también podría romper los del PET.
El equipo aisló y clonó el gen phbZ, introduciéndolo en la bacteria E. coli para generar una mayor cantidad de proteína. Los ensayos preliminares, realizados tanto en PET virgen como reciclado, mostraron resultados alentadores: en las primeras 18 a 24 horas se observó degradación del material, mientras que en dos meses se alcanzó una eliminación significativa, con la ventaja de que la proteína mantuvo su estabilidad a temperatura ambiente, lo que reduce costos.

Próximos pasos
El investigador, doctor en Microbiología por el Instituto Politécnico Nacional, señaló que la siguiente fase será purificar la enzima a homogeneidad, analizar su estabilidad a distintos niveles de pH y temperatura, y aumentar su eficiencia. A futuro, se busca escalar su producción y explorar posibles aplicaciones prácticas, como la aspersión en superficies de PET para acelerar su descomposición.
Con este proyecto, el ICUAP de la BUAP se suma a los esfuerzos científicos internacionales para enfrentar la crisis del plástico, aportando soluciones innovadoras y sustentables que podrían transformar el manejo de residuos en beneficio del medio ambiente.








