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La tentación del caudillo

  • agosto 30, 2026
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La tentación del caudillo

Álvaro Ramírez Velasco

Las últimas tres semanas presentaron a Claudia Sheinbaum Pardo el mayor reto político desde su llegada a Palacio Nacional, el 1 de octubre de 2024, pero también le dieron la oportunidad de demostrar su fuerza como jefa política de su partido y de la nación.

Su fortaleza como jefa del Estado mexicano se agrandó.
También se subrayó la separación absoluta de su antecesor, quien cometió graves errores e intentos injerencistas en decisiones vitales, y la relación quedó evidentemente rota.

El retiro de la visa a su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, dolió mucho al expresidente, pero más lo enfureció —es lo que está a la vista— el reconocimiento, como un “socio confiable y un amigo”, del jefe de la Drug Enforcement Administration (DEA), a Omar Hamid García Harfuch, secretario de Seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Es imposible no concatenar esos dos episodios con el frustrado regreso de 32 horas a la gubernatura de Sinaloa de Rubén Rocha Moya, un incondicional de López Obrador, al grado de títere, en esta trama, del intento casi golpista del expresidente.
El caudillo tabasqueño no ha resistido la tentación del Maximato, la aspiración a seguir mandando o influyendo en las decisiones de gobierno y de Estado, que antes, históricamente, han tenido muchos otros.

El “nosotros no somos iguales”, que tanto proclama Andrés Manuel, se derrumbó con su intento de menguar la autoridad política de la presidenta.
Ya antes, desde su rancho en Palenque, con el pretexto de presentar su libro, López Obrador tuvo un exceso majadero hacia Claudia Sheinbaum, cuando dijo que una de las razones para regresar de su retiro sería “defender” a la presidenta.

Lo dijo con palabras bien calculadas para intentar, desde la retórica, ponerse moral y políticamente por encima de ella y dar la impresión de un posible escenario de debilidad.
En todo el entramado de las últimas semanas, lo que sí quedó suficientemente claro es la fuerza de la presidenta: en apenas unas horas dobló a Rocha, quien volvió a solicitar licencia.

Con ello se acabó la posibilidad de que regrese a la gubernatura sinaloense y, además, su destino es el patíbulo procesal por alguno o varios de los presuntos delitos que arrastra.

El peor saldo fue para López Obrador, pues ni el partido ni las bancadas del congreso ni los gobernadores y gobernadoras de la Cuarta Transformación (4T) hicieron eco a sus intenciones y, en cambio, cerraron filas con Sheinbaum.

López Obrador hoy se parece tanto a Plutarco Elías Calles.
Que se vea en ese espejo.
Los finales pueden ser también muy parecidos