¡Le colgaron al Papa! La increíble razón por la que un banco no le creyó a León XIV
Vaticano / Naperville, IL.
Ni las llaves de San Pedro abren todas las puertas, especialmente si se trata de la burocracia bancaria en Estados Unidos. El Papa León XIV, recientemente elegido como sucesor de Francisco, vivió un momento de humildad terrenal cuando intentó realizar un trámite telefónico y terminó siendo ignorado por una empleada de servicio al cliente.

La anécdota, que ya le da la vuelta al mundo, fue revelada por Tom McCarthy, amigo íntimo del Pontífice, durante una reunión en Naperville, Illinois. Según relató McCarthy, el antiguo cardenal Robert Prevost —ahora León XIV— marcó a su banco en EE. UU. para actualizar su información personal, un paso lógico ahora que su residencia oficial es el Palacio Apostólico en el Vaticano.
«Y yo soy San Pedro»
Lo que parecía un trámite rutinario se convirtió en una escena de comedia. A pesar de que el Papa superó con éxito todos los filtros de seguridad y respondió correctamente a las preguntas de identidad, el sistema le exigió presentarse físicamente en una sucursal para finalizar la actualización.

Ante la obvia imposibilidad de viajar desde Roma hasta Illinois para una firma, el Pontífice intentó usar su «último recurso» de honestidad:
«¿Importaría si le dijera que soy el Papa León?», preguntó con calma.
La respuesta del otro lado de la línea no fue una bendición, sino el silencio. La operadora, convencida de que se trataba de una broma de mal gusto, decidió colgarle la llamada de inmediato.

Burocracia vs. Divinidad
A día de hoy, el líder de la Iglesia Católica sigue sin poder actualizar sus datos. El incidente deja en claro que, para los algoritmos de seguridad y los protocolos de los call centers, no hay jerarquía que valga: si no puedes ir a la sucursal, eres un cliente más, aunque seas el representante de Dios en la Tierra.







