PROFEPA clausura parcialmente relleno de Chiltepeque por mal manejo de lixiviados
- El sitio opera desde hace más de 30 años y ha enfrentado múltiples señalamientos ambientales por contaminación y fugas.
PUEBLA, Pue.– El relleno sanitario de Chiltepeque fue clausurado de manera temporal parcial por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), derivado de trabajos relacionados con el control y mitigación de lixiviados, problemática que se agrava con el inicio de la temporada de lluvias debido al incremento de escurrimientos y acumulación de residuos líquidos altamente contaminantes.
Las autoridades precisaron que, pese a la medida ambiental, el servicio de recolección de basura en Puebla continuará operando con normalidad mediante ajustes logísticos y operativos implementados por el Gobierno de la Ciudad y el Organismo Operador del Servicio de Limpia.
Los lixiviados son líquidos generados por la descomposición de residuos sólidos y el filtrado de agua de lluvia entre la basura. Contienen metales pesados, bacterias, sustancias químicas tóxicas y compuestos orgánicos capaces de contaminar mantos acuíferos, suelo y cuerpos de agua, motivo por el que desde hace años organizaciones ambientales y habitantes de Santo Tomás Chautla han denunciado afectaciones ambientales y malos olores en la zona.
El relleno sanitario comenzó operaciones en 1995 bajo concesión otorgada a la empresa RESA y, durante administraciones municipales posteriores, el sitio continuó ampliando operaciones. Durante el gobierno de Blanca Alcalá Ruiz se impulsaron proyectos relacionados con manejo de biogás y control ambiental del relleno, mientras que en la administración de Eduardo Rivera Pérez se renovó la concesión hasta 2037 y se promovieron nuevas inversiones para tratamiento de lixiviados, aunque también persistieron observaciones y señalamientos por fugas y contaminación.
La decisión sobre la continuidad operativa, sanciones o posibles nuevas medidas correctivas se encuentra actualmente en manos de Profepa y de las autoridades ambientales federales, quienes deberán determinar si el relleno cumple con las normas ambientales para seguir operando. Mientras tanto, inspecciones y monitoreos continúan en la zona ante la presión ambiental que enfrenta uno de los principales sitios de disposición final de residuos de la zona metropolitana de Puebla.










