Saneando las aguas turbias

La Pasarela, de Jorge Castillo
La comparecencia del pasado martes de Jordi Bosch Bragado ante el Congreso del Estado dejó un mensaje más allá de las cifras y los proyectos para 2026:
En la empresa Agua de Puebla no sólo comenzó el saneamiento del servicio, sino también el de la empresa que recibió severamente golpeada tras la gestión de Héctor Durán Díaz.
Durante años, la concesionaria fue sinónimo de quejas, lo que siempre dijimos en este espacio.
Colonias sin agua, fugas que tardaban semanas en repararse, cobros cuestionados y una atención al usuario que terminó por romper la confianza de miles de poblanos.
A ello se suma lo que hoy ya se comenta dentro y fuera de la empresa: un presunto desorden administrativo y financiero heredado de la administración anterior del buen Héctor.
Incluso, de manera extraoficial, ya se habla de un posible desfalco económico que estaría bajo revisión.
Si esas versiones se confirman, muchas cosas comenzarán a tener explicación.
Frente a ese escenario, el actual director, Jordi Bosch optó por limpiar la casa y presentar resultados.
Hoy Agua de Puebla opera una infraestructura que atiende a 499 mil usuarios, con 212 pozos, seis plantas potabilizadoras, seis plantas de tratamiento y una extensa red de agua potable y drenaje que abastece la zona metropolitana.

Para 2026 anunció una inversión de 247 millones de pesos, enfocada principalmente en infraestructura.
Destacan 65 millones para renovar líneas de conducción y reducir pérdidas de agua, además de 70 millones para modernizar plantas de tratamiento y fortalecer el saneamiento rumbo a 2030.
También se pondrán en operación tres nuevos pozos profundos, capaces de abastecer a 120 mil habitantes, con un volumen equivalente a 518 pipas diarias, mientras que las nuevas fuentes de abastecimiento ya benefician a 247 mil personas.
Los números también reflejan el tamaño del rezago encontrado.
Entre enero y mayo de este año se realizaron más de 4 mil 500 acciones extraordinarias de mantenimiento y fueron reparadas 4 mil 885 fugas, trabajos que difícilmente serían necesarios si durante años se hubiera dado mantenimiento oportuno a la red.
A ello se suma una nueva boleta física y digital más transparente, una aplicación móvil para facilitar trámites y programas sociales que hoy benefician a más de 82 mil adultos mayores, pensionados, personas con discapacidad, viudas y enfermos terminales.
Además, la empresa informó que ya cumple 25 de los 31 indicadores establecidos por el organismo regulador el SOAPAP, con la meta de completar el resto antes de finalizar el año.
No es casual que, la diputada priista, Delfina Pozos, mencione que en radiopasillo se maneja la posibilidad de cambiar el nombre de la empresa, ante el desgaste.
La marca Agua de Puebla quedó profundamente mal vista durante la administración de Héctor Durán Díaz y reconstruir esa relación con los ciudadanos será una tarea larga.
El mayor problema que heredó Jordi Bosch, fue la credibilidad de la empresa y solo se recupera haciendo lo que durante años no se hizo: invertir, dar mantenimiento, rendir cuentas y, sobre todo, esclarecer qué ocurrió en los tiempos oscuros de Héctor.
Tiempo al tiempo.










