Tonantzin: el voto de confianza empieza a convertirse en posibilidad de continuidad
Directo y Sin Escalas, por Gerardo Herrera
Hace apenas dos años, hablar de continuidad política en San Pedro Cholula habría parecido complicado.
El municipio venía de una administración, la de Paola Angón, que terminó entre cuestionamientos, rezagos y posteriormente observaciones de la Auditoría Superior del Estado. La revisión de la cuenta pública 2024 derivó en 10 pliegos de observación y señalamientos por 75.5 millones de pesos.

Y tampoco era un problema de una sola administración.
Antes pasaron Luis Alberto Arriaga, José Juan Espinosa y Dolores Parra. Gobiernos distintos, partidos distintos y momentos distintos, pero una constante: San Pedro Cholula avanzaba, sí, aunque de forma irregular y acumulando pendientes en obra, servicios, seguridad y manejo administrativo. En el caso de Arriaga, por ejemplo, su cuenta pública de 2020 fue aprobada entre cuestionamientos de regidores por pasivos superiores a 45 millones de pesos.

Por eso el Segundo Informe de Tonantzin Fernández merece una lectura diferente.
No porque todo esté resuelto.

No lo está.
Pero después de varios años, hay movimiento visible en el municipio.

Más de 80 obras, 7 mil baches atendidos, inversión en videovigilancia, programas sociales, luminarias, rehabilitación de vialidades y una Feria cuya recaudación —según cifras municipales— pasó de 2.6 millones de pesos en 2024 a 7.7 millones en 2026.
Podrá discutirse cada cifra, revisar la calidad de cada obra y exigir resultados más profundos en seguridad. Eso es precisamente lo que corresponde.
Pero tampoco sería serio negar que hoy existe una administración con mayor presencia territorial.
Y ahí empieza a cambiar la conversación.
Tonantzin Fernández llegó como la primera presidenta municipal emanada de Morena en San Pedro Cholula y ahora ha dejado abiertamente sobre la mesa la posibilidad de buscar la reelección.
“Si el pueblo así lo quiere, este proyecto todavía tiene mucho que darle a las familias”, dijo durante su Segundo Informe.
La frase no fue casual.
Fue prácticamente el arranque anticipado de la discusión de 2027.
Porque ahora Tonantzin tiene algo que hace dos años no tenía: un gobierno propio que enseñar.
Ya no tendrá que presentarse solamente con las siglas de Morena, con el respaldo de una estructura partidista o con la promesa de hacer las cosas de manera diferente.
Ahora tendrá que enfrentarse a una pregunta mucho más sencilla:
¿San Pedro Cholula está mejor que cuando recibió el Ayuntamiento?
Y esa pregunta puede resultar más incómoda para sus adversarios que para ella.
No porque la respuesta esté resuelta.
Hay todavía problemas de seguridad, movilidad, agua, crecimiento urbano, mantenimiento de vialidades y atención desigual en algunas juntas auxiliares. Tampoco puede permitirse que los programas sociales se confundan con promoción electoral.
Pero una reelección no exige perfección.
Exige convencer a los ciudadanos de que vale la pena continuar lo que comenzó.
Y hoy Tonantzin parece haber llegado a ese punto.
Los gritos de “¡Presidenta, presidenta!” durante su informe no son una encuesta ni garantizan una candidatura. Tampoco una plaza llena define una elección.
Pero son una señal política.
Hace dos años Morena apenas conquistaba por primera vez San Pedro Cholula.
Hoy la discusión ya no es solamente si puede gobernarlo.
La discusión empieza a ser si los cholultecas estarían dispuestos a darle tres años más.
Todavía falta mucho para 2027.
Pero si Tonantzin mantiene el ritmo, corrige las áreas de oportunidad y logra que los resultados de su informe también se perciban en la calle, la reelección dejará de ser solamente una aspiración personal para convertirse en una posibilidad política real.
Y eso, después de varios gobiernos en los que Cholula pareció avanzar con el freno puesto, ya representa un cambio importante.
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