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¿El futuro de la identidad digital o una distopía biométrica?

  • junio 2, 2025
  • 3 min read
¿El futuro de la identidad digital o una distopía biométrica?

Por Osvaldo Hernández Olivera

Abogado especializado en Derecho Informático y Protección de Datos

Sam Altman, CEO de OpenAI, vuelve a captar la atención global con un nuevo proyecto: Worldcoin, una iniciativa que promete distinguir a los humanos de los bots mediante el escaneo del iris. Pero detrás de la retórica innovadora se esconden riesgos profundos para la privacidad, la soberanía de los datos y la inclusión financiera.

El mito de la verificación infalible
Altman argumenta que, en la era de la inteligencia artificial general (IAG), necesitamos un sistema para autenticar a los humanos. Su solución: «The Orb», un dispositivo que escanea el iris y genera un código binario único. A cambio, los usuarios reciben criptomonedas valoradas en $42.00. Sin embargo, este sistema plantea interrogantes:

  1. ¿Realmente necesitamos biométrica para probar que somos humanos?
  • Según un estudio de Pew Research (2023), el 75% de los usuarios globales desconfía de empresas que recolectan datos biométricos.
  • La Autenticación Multifactor (MFA) ya existe y no requiere almacenar información sensible como patrones oculares.
  1. El riesgo de exclusión y discriminación
  • Worldcoin pretende registrar a toda la humanidad, pero ¿qué pasa con quienes no tienen acceso a smartphones o a centros de escaneo?
  • El Banco Mundial estima que 1,400 millones de personas carecen de identificación legal. Un sistema basado en tecnología de punta solo profundizará la brecha digital.

El negocio detrás de la «humanidad verificada»
La promesa de Altman no es altruista: Worldcoin aspira a ser la mayor red financiera del mundo, canalizando «doble dígito del PIB global». Pero:

  • El modelo de incentivos con criptomonedas es insostenible. Si el precio de Worldcoin cae (como ha ocurrido con el 90% de los proyectos crypto en 2022, según CoinGecko), los usuarios podrían quedarse sin recompensas… pero con sus iris registrados para siempre.
  • ¿Quién garantiza la seguridad de los datos? En 2023, OpenAI tuvo una filtración exponiendo datos de usuarios. Si algo similar ocurre con Worldcoin, los códigos de iris (irreversibles) podrían terminar en manos de cibercriminales.

Un futuro donde la privacidad es opcional.
Europa ya está reaccionando: Francia y Alemania investigan a Worldcoin por posibles violaciones al Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). En Latinoamérica, donde solo el 34% de los países tiene leyes robustas de protección de datos (según la CEPAL), el riesgo es aún mayor.

Altman habla de un «Internet con humanos en el centro», pero su propuesta convierte la identidad biológica en un commodity. Si permitimos que una empresa privada controle quién es «humano verificable», cedemos un poder peligroso: el derecho a existir en lo digital.

La tecnología debe servir a las personas, no al revés. Antes de mirar al Orb, preguntémonos: ¿realmente queremos vivir en un mundo donde nuestra humanidad dependa de un código binario?


Datos citados: Pew Research (2023), Banco Mundial (2022), CoinGecko, CEPAL.

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