Rocha y Mier
Por Jorge Castillo
Ignacio Mier Velazco, siempre en la controversia.
Llamó la atención, aunque no sorprendió, que decidiera mantenerse cerca de Rubén Rocha Moya justo cuando buena parte de la 4T comenzó a tomar distancia del ahora exgobernador de Sinaloa.
El regreso de Rocha, después de 112 días de licencia y en medio de las graves acusaciones en Estados Unidos por una presunta conspiración relacionada con Los Chapitos, terminó en desastre político.
Morena se deslindó, legisladores marcaron distancia y los gobernadores de la 4T le exigieron “madurez y responsabilidad”.
Entre ellos Alejandro Armenta, quien cerró filas con Claudia Sheinbaum.

Rocha entendió y volvió a pedir licencia.
Mientras muchos se alejaban, Nacho permaneció cerca.
Dijo que Rocha “honra su trayectoria”.
No era la primera vez: cuando estallaron las acusaciones, Mier sostuvo que no existía sustento probatorio para una eventual extradición.
No es gratis.
Hay historia entre ellos.

Incluso, Rocha acompañó a Mier en su informe legislativo de 2022 en San Pedro Cholula, cuando el poblano construía su proyecto para buscar la gubernatura.
Cuatro años después los papeles se invirtieron.
Quizá sea amistad, lealtad o una vieja factura política.
Hoy que Rocha necesita amigos, Nacho sigue ahí.
¿Seguirá si se pone peor?
Tiempo al tiempo.

¿Y el periodismo?
En una entrega anterior comenté que los ataques de TV Azteca contra el gobierno estatal, en su mayoría, no estaban sustentados periodísticamente.
Y así continúa.
Por ejemplo, dos botones de muestra:
Tras la balacera en El Despecho cuestionó la respuesta de Alejandro Armenta y alimentó una narrativa de impunidad.
En febrero fueron detenidos cuatro implicados, vinculados con La Barredora.

Con el tirador de la Atlixcáyotl se habló de “terror y caos” y cuestionó cuánto tardaban en detenerlo.
En julio cayó.
Cuestionar y exigir resultados es periodismo.
Lo que no se vale es contar solo la primera parte porque la segunda ya no sirve para golpear.
No se trata de defender a Armenta, sino de contar completa la historia.
Se puede tener línea editorial.
Lo que no se puede es tener hechos propios.
Porque entonces ya no es periodismo, sino mentira.
¿Y Liz, Morena?
Tras la funa nacional, Ana Elizabeth García Vilchis tiene un problema que ya no termina con ofrecer disculpas.
Su militancia en Morena podría colocarla frente a la misma Comisión de Honestidad y Justicia que actuó contra Nay Salvatori y Grace Palomares.
Liz fue candidata suplente de Morena y existen registros de su afiliación.
Sus tuits de odio son viejos, sí, pero muy graves: gordofobia, clasismo y expresiones ofensivas contra mujeres.
Vilchis se disculpó y asegura que ya no es aquella persona.
Pero Nay y Grace también ofrecieron disculpas y Morena les suspendió provisionalmente sus derechos partidistas.
Ahora el partido tiene un problema de congruencia.
La funa ya hizo su parte.
Ahora le toca a Morena.
Tiempo al tiempo.







