Cedillo y Armenta, tapan bocas en la BUAP
Por Jorge Castillo
Vaya mensaje de la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Lilia Cedillo ante el Consejo Universitario (CU).
De tajo puso sobre la mesa lo que algunos preferían mantener entre rumores mal intencionados: su rectorado termina el 4 de octubre de 2029.
“No antes”.
Dos palabras bastaron para darle al informe universitario un alcance en medio de la relación de obras, becas o programas educativos presentados.
Su primer informe de su segundo periodo como rectora, fue como se lo dijimos, austero y sin la faramalla que hubo antes.

Aunque si fue arropada por la comunidad universitaria entre porras, mismas que le fueron lanzadas al gobernador Alejandro Armenta, quien también no dudó en darle el espaldarazo, no solo con su presencia, sino con hechos y en su mensaje.
Así, desde el Salón Barroco del Carolino, la rectora respondió a las versiones sobre una salida anticipada y calló bocas.
Quien esperaba verla administrar el silencio encontró una rectora dispuesta a defender el periodo para el que fue electa.
“Hay rectora para mucho rato”, remató.
La respuesta de los consejeros, con el grito de “¡Hasta el 29!”, convirtió la declaración personal en una expresión de respaldo.
Que existan versiones sobre su relevo no demuestra una operación para removerla.

Pero que la propia rectora haya considerado necesario responderlas revela cuánto espacio habían ocupado en la conversación universitaria.
Armenta tampoco dejó su postura a interpretación.
Respaldó a Cedillo, pidió desatender las voces que la quieren fuera antes de concluir y reivindicó el derecho de los universitarios a decidir sobre su institución.
Con ambos hablando en el mismo sentido, las versiones de un choque recibieron un golpe político.
El gobernador fue más lejos: recordó que ha habido mandatarios que intentaron intervenir en la universidad y terminaron cayendo.
La referencia histórica cargó de intención su defensa de la autonomía.

La lectura política es clara: Cedillo defendió su mandato y Armenta asumió ante el Consejo el compromiso de respetarlo.
También hubo una advertencia menos vistosa: la rectora anticipó decisiones para mantener la estabilidad financiera, sin sacrificar las funciones sustantivas.
Ahí estará otra prueba de su gestión.
Gobernar una universidad exige resolver cuentas, atender estudiantes y sostener la vida académica, además de contener versiones.
La permanencia hasta 2029 implica trabajo pendiente y responsabilidad, por lo que el mensaje le sirve para fijar el horizonte.
El informe dejó una definición que ya nadie podrá fingir que no escuchó.

Cedillo tiene fecha de salida y Armenta respaldó que la cumpla.
Tiempo al tiempo.







