El país que inventó el maíz… importando maíz
#DirectoYSinEscalas por Gerardo Herrera
México inventó el maíz. No es discurso patriótico: hace más de 9 mil años los pueblos originarios domesticaron el teocintle y cambiaron la historia alimentaria del mundo.
Por eso resulta brutal que hoy el país que creó el maíz dependa del extranjero para alimentar parte de su propia economía.
Durante décadas, la llamada soberanía alimentaria fue bandera política de todos los gobiernos. Desde el reparto agrario de Lázaro Cárdenas hasta los subsidios impulsados por Luis Echeverría. Pero el gran punto de quiebre llegó en 1994 con el TLCAN de Carlos Salinas de Gortari.
México abrió su mercado agrícola para competir contra Estados Unidos… solo que Estados Unidos jamás dejó de subsidiar a sus productores. Mientras ellos protegían su campo, aquí se abandonaron créditos, infraestructura hidráulica, almacenamiento y apoyos técnicos.
El resultado: hoy México importa cerca de 23 millones de toneladas de maíz amarillo al año y es el principal comprador mundial de maíz estadounidense.
Sí: el país del maíz depende del extranjero para sostener parte de su producción pecuaria e industrial.
Y aquí aparece el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre el nuevo Sistema de Ordenamiento de la Producción y Comercialización del maíz blanco.
El acuerdo busca beneficiar a 61 mil productores, ordenar 705 mil hectáreas y asegurar 7 millones de toneladas de maíz blanco mediante precios justos, comercialización anticipada y protección ante contingencias climáticas.
Pero el dato importante no es solo agrícola: es político y económico.
Por primera vez en mucho tiempo se sentó en una misma mesa a productores, industria harinera, proveedores de fertilizantes, nixtamaleros, compradores y Hacienda. Es decir: toda la cadena.
Porque el problema del campo mexicano nunca fue únicamente producir más. También fue el abandono, el coyotaje, la falta de organización y dejar al productor completamente solo frente al mercado.
¿Alcanzará? Todavía no lo sabemos. México sigue dependiendo de importaciones, el campo envejece y falta inversión fuerte en agua, tecnología y financiamiento.
Pero hay algo cierto: la soberanía alimentaria dejó de ser romanticismo político. Hoy es seguridad nacional.
Porque ningún país puede hablar de independencia… mientras dependa del extranjero para poner comida en su mesa.











