La autopsia al PRI
La Pasarela, de Jorge Castillo
A ver si ahora sí el PRI abre el cajón y los archivos.
En el PRI poblano se anunció que revisarán la gestión de Néstor Camarillo Medina.
Y en los pasillos no se preguntan qué van a revisar, sino si de verdad se van a atrever.
Porque en el PRI como en muchos partidos, hay una tradición o ley no escrita que nunca falla cuando hay cola… hay mucha,

pero cuando hay revisión… casi nunca hay consecuencias.
Ahora la revisión la anuncia Xitlalic Ceja García, la nueva dirigente estatal y con ello asume algo más que un trámite administrativo.
Lo que asume es la responsabilidad de decidir si el PRI seguirá administrando silencios o si por primera vez se atreverá a cobrar facturas.

Porque el nombre de Néstor Camarillo no aparece en cualquier expediente.
Aparece en el capítulo donde el PRI poblano terminó desfondado, fracturado, sin estructura y sin reflectores.
Despojos.
Porque Camarillo no solo dejó al PRI.
Dicen los que saben que hasta se llevó los focos.
Mientras el partido se quedaba a oscuras, él se mudaba a Movimiento Ciudadano con luz propia, micrófono abierto y reflectores prendidos.
El PRI apagado.
Él iluminado.

Hoy Xitlalic no solo revisa números: revisa un legado incómodo.
Revisa decisiones que empujaron cuadros al abandono, estructuras al abandono y militancias al silencio.
Revisa, en el fondo, una etapa que dejó al partido más testimonial que competitivo.
La revisión no es nostalgia.
Es supervivencia.
Y si dicen que han cambiado, es hora de demostrarlo.
Porque cuando un partido pierde estructura, pierde militantes, pierde narrativa y pierde presencia pública cuando alguien estaba al volante.
Y ese alguien hoy maneja en otro carril, con otro color y con mejores reflectores.
La pregunta ya no es si hay cola.
Eso se da por hecho.
La pregunta es ¿Xitlalic se va a atrever?
¿O este expediente también se va a archivar cuando empiece a incomodar?
Porque cola hay.
Y focos hubo.
Solo que ya no están en el PRI.
Tiempo al tiempo.







