Morena elegirá a opositores
Jorge Castillo
La oposición en Puebla capital tiene un problema que no quiere aceptar o ver.
Tácitamente está esperando que Morena le diga contra quién tiene que competir.
Por ejemplo, en el PAN ya aparecen nombres, reuniones y aspiraciones, pero la realidad es que la definición del candidato de Morena será la que defina con quién van.
Todo porque no será lo mismo enfrentar a Pepe Chedraui, Laura Artemisa García Chávez o a cualquier otro perfil que termine apareciendo en la boleta.
Tan mal andan que cada uno obligará a la oposición a buscar una respuesta distinta.
Por eso Morena no solamente elegirá a su candidato, también, indirectamente, ayudará a definir al candidato opositor.
La fotografía de hoy no deja mucho margen para el autoengaño.
La última medición de BEAP sobre posicionamiento de partidos en la capital de Puebla muestra a Morena arriba con 42.3%, seguido por el PAN con 15.9%, Movimiento Ciudadano con 6.1% y el PRI con 4.9%.
El 11.8% que aún no decide es la pelea verdadera, pero primero alguien tendrá que convencerlo.
El PAN tiene la mayor posibilidad de competir porque conserva estructura en Puebla capital.
Por eso ya circulan nombres como Genoveva Huerta, Liliana Ortiz, Ana Teresa Aranda, Carolina Beauregard, Mónica Rodríguez y hasta el de Mario Riestra.
Hombres pocos, por cierto.

Pero ¿quién puede ganarle al candidato que ponga Morena?
Liliana Ortiz tiene una ventaja: reconocimiento y una marca política asociada al grupo de Eduardo Rivera.
Tiene estructura y conocimiento de la ciudad.
Pero también tiene la carga de que Morena seguramente intentaría convertir una elección de futuro en una discusión sobre el pasado.
Y hay mucho donde cortar
Genoveva Huerta tiene otra fortaleza: partido y operación.
Su problema es que el voto panista tradicional ya no alcanza para ganar una elección municipal.
También ya salió de nuevo Ana Teresa Aranda, la eterna aspirante, quien muchos ya la creíamos jubilada.
Tiene eso sí, mucha trayectoria.
Pero no se gana solamente con experiencia, sino mas bien con capacidad de conectar con una ciudad, donde se le ve poco.
El resto de los perfiles panistas tienen atributos, pero en la realidad solo van a ver que hueso pescan.
Y mientras el PAN acomoda sus piezas, Movimiento Ciudadano intenta colarse en medio del desgaste de los partidos tradicionales.
Néstor Camarillo, tras destrozar al PRI, busca posicionarse como un cómico tiktokero.
Incluso se dice que ya hizo las paces con su cuate El Toñin.
Pero su nivel político es tan bajo, que ni vale la pena mencionarlo.
El PRI, con números reducidos, parece más interesado en encontrar una ruta de supervivencia que en encabezar una competencia por sí solo.
Sacar el 3% sería un logro.
Por eso insistirá en una alianza con el PAN.
Si Morena manda un perfil con alta aceptación, la oposición necesitará alguien con capacidad de sumar más allá del PAN.
Si Morena manda un candidato con desgaste, la oposición puede intentar construir una campaña alrededor del contraste.
Si Morena apuesta por continuidad, entonces la oposición tendrá que decidir si pelea contra una persona o contra todo un proyecto político.
Dependiendo de quién salga, cambiará la estrategia del otro lado.
La oposición está buscando al que pueda convertirse en el antídoto contra Morena.
Hoy se ve lejos que lo logre.
Y menos si van fragmentados.
Tiempo al tiempo.








