¿No sabía Ariadna quién cuidaba Atlixco?
Mirada de Mujer, por Ángela Mercado.
Hay preguntas que resultan más incómodas que las respuestas. ¿Ariadna Ayala realmente no sabía qué ocurría alrededor del hombre al que confió durante casi cinco años la seguridad de Atlixco?
Antonio Hernández Pacheco no llegó ayer. Fue nombrado jefe policiaco desde el inicio del primer gobierno de Ayala, el 15 de octubre de 2021, y ella misma lo ratificó para su segundo periodo en 2024. Es decir, no era un funcionario heredado ni circunstancial: era su mando de confianza.

Ahora está detenido por orden judicial. La Fiscalía le atribuye probable abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y cohecho; un juez le impuso prisión preventiva mientras continúa el proceso. Su responsabilidad penal, desde luego, tendrá que probarse ante los tribunales.
Pero la crisis política pertenece ya a Ariadna.

Porque cuando detuvieron a su secretario, la presidenta dijo públicamente que no sabía a qué obedecía la captura. Su gobierno creía que Hernández participaba en una persecución derivada de un presunto asalto a cuentahabiente. Después se supo que los agentes ministeriales estaban ejecutando una orden de aprehensión previamente librada.
Y entonces aparece el dilema.

Si Ariadna verdaderamente no sabía nada, el problema es quién estaba vigilando al vigilante. ¿Qué controles tenía sobre su secretario?, ¿cómo evaluaba su desempeño?, ¿qué información llegaba hasta la Presidencia Municipal?
Porque Atlixco tampoco ha sido ajeno a episodios severos de violencia durante estos años.
En marzo de 2022, ya con Hernández Pacheco al frente de la policía, 10 personas fueron ejecutadas dentro de un domicilio de Atlixco. La Fiscalía habló entonces de una disputa relacionada con narcomenudeo y venta de cristal.
En noviembre de 2024 ocurrió algo todavía más desafiante para cualquier corporación: un grupo armado entró al Hospital Gonzalo Río Arronte para asesinar a un paciente herido y, durante el ataque, murieron dos policías municipales de Atlixco.
Nada de ello demuestra que Hernández Pacheco estuviera relacionado con esos crímenes. No existe hasta ahora evidencia pública que permita sostenerlo. Pero sí demuestra que durante su gestión Atlixco enfrentó hechos suficientemente graves como para preguntarse qué evaluaciones hizo el Ayuntamiento sobre su estrategia, sus mandos y sus controles internos.
Y hay otro contexto que vuelve imposible minimizar el caso: Hernández Pacheco es el séptimo mando municipal de seguridad detenido en Puebla en apenas un mes. Los seis anteriores, de municipios de la Sierra Norte y la Mixteca, fueron investigados por presuntas omisiones o encubrimientos relacionados con narcolaboratorios. El caso de Atlixco, hasta ahora, tiene acusaciones distintas y no debe mezclarse jurídicamente con aquellos.
Pero políticamente el mensaje es devastador: Puebla está descubriendo que algunos de quienes tenían las llaves de las policías municipales terminaron bajo investigación de la propia Fiscalía.
Por eso la explicación de Ariadna Ayala de que “no sabía” no necesariamente la protege.
Puede incluso abrir una pregunta más seria.
¿No sabía Ariadna quién cuidaba Atlixco?
Porque si no sabía, fallaron sus controles.
Y si sabía algo y decidió sostenerlo, entonces la pregunta ya no sería solamente política.
Será el proceso judicial el que determine qué hizo o no hizo Antonio Hernández Pacheco. Pero la responsabilidad de explicar por qué permaneció casi cinco años al frente de la seguridad municipal corresponde desde ahora a quien lo nombró, lo sostuvo y lo ratificó: Ariadna Ayala.







