Ocho mujeres a un pozo del olvido: hallazgo sacude a Guanajuato en vísperas de visita presidencial
Guanajuato.— Los cuerpos de ocho mujeres de entre 19 y 30 años fueron localizados en pozos agrícolas en los municipios de Juventino Rosas y Villagrán. Seis de ellas habían sido reportadas como desaparecidas en Celaya; las otras dos, en Villagrán y Cortázar.
La localización fue confirmada por colectivos de búsqueda y ocurre a un día de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al estado.

Hallazgos en Juventino Rosas
En un pozo agrícola de la comunidad de Franco Tavera, en Juventino Rosas, fueron recuperados los restos de:
- Melani Berenice Torres Rincón, 21 años, desaparecida en febrero de 2025 en Celaya.
- Mónica Delgado Mora, 19 años, desaparecida en febrero de 2024. Su extracción requirió el uso de cámaras especializadas, ya que se encontraba dentro de una tubería en la poza.
- Alondra Rubí Hernández, 30 años, desaparecida en mayo de 2025 en Celaya.
En la comunidad de La Tinaja, en Villagrán, la Fiscalía estatal confirmó el hallazgo de:

- Alexa Melisa Martínez Orozco, 21 años.
- Jazmín Pérez Soto, 18 años.
Ambas habían sido reportadas como desaparecidas entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
También fueron identificadas:

- Amairani Fernanda Gutiérrez Olalde, 29 años, desaparecida en julio de 2024 en Celaya.
- Mónica Ramírez González, 30 años, vista por última vez en noviembre de 2023 en Villagrán.
- Gloria de los Ángeles Guerrero Patiño, 30 años, desaparecida en enero de 2026 en Cortázar.
En estos tres casos no se precisó públicamente el punto exacto de localización.
Contexto regional
De acuerdo con colectivos de madres buscadoras, en los últimos dos años se han emitido al menos 35 fichas del Protocolo Alba Guanajuato por desapariciones de mujeres en Celaya y municipios cercanos.

Las fosas han sido vinculadas por los colectivos al Cártel de Santa Rosa de Lima, mientras continúan las investigaciones oficiales.
Ocho nombres que no caben en una estadística. Ocho historias que terminaron en un pozo agrícola. Y una región donde, una vez más, fueron las madres quienes encontraron lo que el Estado no supo —o no pudo— localizar a tiempo.







