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Rosario Marín y la otra frontera

  • junio 2, 2026
  • 3 min read
Rosario Marín y la otra frontera

Directo y Sin Escalas, por Gerardo Herrera

Hay visitas que pasan desapercibidas. Y hay otras que deberían obligarnos a detenernos unos minutos para reflexionar.

La presencia de Rosario Marín en el Smart City Expo LATAM Congress de Puebla pertenece a la segunda categoría.

¿Por qué?

Porque no estamos hablando de una conferencista cualquiera.

Estamos hablando de la primera mexicana en la historia que ocupó la Tesorería de Estados Unidos. Sí, la institución cuyo nombre aparece impreso en cada dólar que circula por el mundo.

Y eso no es un dato menor.

Rosario Marín llegó a Estados Unidos siendo una niña migrante que no hablaba inglés. Décadas después, se convirtió en una de las funcionarias latinas de mayor nivel dentro del gobierno estadounidense.

Su historia rompe uno de los prejuicios más persistentes de nuestro tiempo: la idea de que el origen determina el destino.

Durante su participación en Puebla habló sobre liderazgo, resiliencia y el valor de creer en uno mismo. Pero también dejó un mensaje que merece atención.

Al referirse a la próxima revisión del T-MEC, reconoció que algunas políticas impulsadas desde Washington han complicado la relación internacional. Sin embargo, se mostró optimista.

Y tiene razones para estarlo.

México y Estados Unidos ya no son solamente vecinos. Son socios estratégicos. Sus economías están profundamente conectadas.

Millones de empleos, inversiones y cadenas productivas dependen de esa relación.

Por eso, más allá de los discursos políticos, existe una realidad económica que difícilmente puede ignorarse: a ambos países les conviene seguir colaborando.

Pero quizá la mayor lección de Rosario Marín no tiene que ver con tratados comerciales.

Tiene que ver con posibilidades.

México ha dado al mundo figuras extraordinarias como Mario Molina, premio Nobel de Química; José Hernández, astronauta de la NASA; o Alicia Bárcena, una de las diplomáticas más influyentes de América Latina.

Rosario Marín forma parte de esa generación de mexicanos que demostraron que el talento no reconoce fronteras.

Y en tiempos donde abundan las divisiones, escuchar a una mujer que logró abrirse paso hasta el corazón del poder estadounidense resulta inspirador.

Porque su historia nos recuerda algo fundamental.

Las fronteras más difíciles de cruzar no están entre países.

Están en la mente de quienes creen que no pueden llegar más lejos.

Soy Gerardo Herrera @Gerardo_Herrer

Hasta la próxima.