Tras años de abandono, la Sierra Norte vuelve a conectarse: rehabilitan la carretera Ahuacatlán–Zacatlán y se reactiva el corredor interserrano
AGMedios | Ahuacatlán, Pue. — Después de décadas de rezagos y administraciones que dejaron en pausa el desarrollo carretero en la Sierra Norte y Nororiental, el gobierno estatal supervisó este fin de semana el avance de la rehabilitación de la Carretera Ahuacatlán–Zacatlán, una obra que, lejos de la narrativa triunfalista, representa un paso concreto para reconectar a más de 79 municipios que durante años dependieron de caminos deteriorados, tramos inseguros y rutas que frenaban la actividad económica en la región.
El gobernador Alejandro Armenta recorrió el tramo rehabilitado y calificó la intervención como un ejercicio de “humanismo”, en línea —dijo— con la visión del gobierno federal. Más allá del discurso, la rehabilitación de 50 kilómetros y la proyección de alcanzar 100 kilómetros en total con los Módulos de Maquinaria, plantea una realidad verificable: por primera vez en años, la Sierra Norte vuelve a tener una ruta funcional y segura para comercio, turismo y servicios.

Una región que llevaba años esperando mantenimiento
Los testimonios de los habitantes confirman lo que las estadísticas no siempre muestran:
la carretera estaba abandonada.
“Tenía baches por todos lados, el camino estaba feo. Desde Zacatlán hasta Zapotitlán era un viacrucis”, relata José Francisco Sosa, vecino de Ahuacatlán.

A los baches se sumaban deslizamientos y derrumbes que nadie atendía. El otro testimonio, de José de los Santos, lo resume con claridad:

“Antes había derrumbes, las cunetas llenas de tierra. No limpiaban nunca. Ahora sí se ve el cambio.”
Y es que tan solo en las pasadas lluvias se retiraron 3 mil 500 metros cúbicos de derrumbe, evidencia del riesgo diario que enfrentaban transportistas, clientes, familias, productores y estudiantes que dependen de esta ruta.
La obra en números: más allá de la narrativa política
De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, encabezada por José Manuel Contreras de los Santos, la rehabilitación ha implicado:

- 18 mil m³ de fresado
- 8,200 metros de canal pluvial
- 4 obras de drenaje
- 18 kilómetros de cunetas
- 1.4 kilómetros de pavimento hidráulico en Ahuacatlán
Además, el funcionario confirmó que el tramo forma parte de un proyecto mayor: completar los 100 kilómetros de la Interserrana, una vía olvidada durante varias administraciones.
Conectividad que puede transformar realidades
La conexión carretera entre la Sierra Norte y Nororiental no solo es un acto de justicia territorial; representa una oportunidad económica que durante años estuvo suspendida.

- 79 municipios tendrán acceso más rápido a Zacatlán, Ahuacatlán y puntos de distribución.
- El turismo serrano —particularmente en pueblos como Zacatlán, Chignahuapan, Ahuacatlán y Zapotitlán— podrá aumentar su flujo.
- Productores agrícolas reducirán costos y tiempos de traslado.
- Servicios básicos como salud, educación y logística ampliarán su cobertura.
El presidente municipal Miguel Villalba Cabrera subraya un punto clave: esta ruta no conecta solo a dos municipios, sino a toda una región que llevaba décadas esperando una obra de esta magnitud.
Entre la crítica y el reconocimiento: una obra necesaria
Aunque el discurso oficial subraya el “humanismo”, la realidad para los habitantes es más simple: por fin una carretera que funcione.
En una zona históricamente relegada por gobiernos estatales y federales, la rehabilitación de este tramo carretero responde a una demanda acumulada y abre la posibilidad de un desarrollo más equitativo.
La obra no resuelve todo —persisten problemas de movilidad rural, transporte público limitado y mantenimiento irregular en otros tramos—, pero marca una señal clara de que el estado está interviniendo donde hacía falta desde hace años.
Y eso, para quienes viven en la Sierra, no es propaganda: es progreso tangible.
Con estas rehabilitaciones, Puebla comienza a cerrar brechas históricas que dividieron a la capital de sus regiones serranas. La expectativa en la zona es alta: que este impulso no sea un evento aislado, sino el inicio de un plan continuo de integración territorial.







