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Cómo dibujar un pájaro sin morir entre algoritmos

  • agosto 31, 2025
  • 4 min read
Cómo dibujar un pájaro sin morir entre algoritmos

Ignacio García Madrid

Poesía, del griego poiesis, significa creación. Los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Valera acuñaron el concepto “autopoiesis” para describir la organización de las células, su automantenimiento y autorreproducción. Esta noción fue retomada por otras ciencias y aplicada a la teoría de sistemas y a fenómenos sociales, si bien Varela no estuvo de acuerdo con extender la autopoiesis a niveles más complejos que el celular.

La inteligencia artificial con sus Grandes Modelos de Lenguaje arroja productos sorprendentes a velocidades extraordinarias. En el caso de textos, imágenes y sonidos con objetivos estéticos, lo que logran los Grandes Modelos de Lenguaje ha abierto un debate sobre si las máquinas crean arte o solo replican los datos con los que han sido entrenadas. También hay preocupación por los derechos de autor.

La rapidez de los Grandes Modelos de Lenguaje para responder a órdenes, indicaciones, “prompts” o amables peticiones de los usuarios contrasta con el “lento” proceso de dominar una técnica artística o artesanal, posteriormente concebir una obra y materializarla, generalmente después de varios intentos fallidos. En una conferencia sobre la rapidez, el escritor Italo Calvino contó la siguiente historia:

“Entre las muchas virtudes de Chuang-Tzu, estaba la habilidad para pintar. El rey le pidió el cuadro de un cangrejo. Chuang-Tzu dijo que necesitaba cinco años y una villa con doce sirvientes. Pasados cinco años, todavía no había empezado la pintura. “Necesito cinco años más” dijo Chuang-Tzu. El rey se los concedió. Pasados los diez años, Chuang-Tzu cogió el pincel y en un instante, con un solo gesto, pintó un cangrejo, el más perfecto cangrejo jamás visto hasta entonces.”1

El título de nuestro texto hace referencia a un poema de Jacques Prévert titulado PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO. Dejamos aquí el poema y la invitación a dibujar un ave –o lo que su imaginación prefiera– siguiendo el “algoritmo” al pie de la letra (o del brazo o de una muela o de cualquier otra parte anatómica de la letra):

Primero pinte una jaula con la puerta abierta

Luego pinte algo bonito, algo sencillo, algo hermoso, algo útil para el pájaro.

Enseguida coloque el lienzo contra un árbol, en un jardín o en un bosque.

Escóndase detrás del árbol, sin decir nada, sin moverse… A veces el pájaro llega rápido, pero también puede tardar muchos años en decidirse. No se desanime. Espere. Espere años si es necesario. La velocidad o lentitud de la llegada del pájaro no tiene relación con el éxito de la pintura.

Cuando el pájaro llegue –si es que llega– observe el silencio más profundo.

Espere a que el pájaro entre en la jaula.

Y cuando haya entrado, cierre suavemente la puerta con el pincel. Luego, borre todos los barrotes uno a uno, con cuidado de no tocar ninguna pluma del pájaro. Luego, pinte el retrato del árbol, eligiendo la rama más hermosa para el pájaro. También pinte el follaje verde y la frescura del viento, el polvo del sol y el sonido de las criaturas de la hierba en el calor del verano.

Luego espera a que el pájaro decida cantar. Si el pájaro no canta, mala señal… Una señal de que la pintura es mala. Pero si canta ¡buena señal! Una señal de que ya puede estampar su firma en el retrato.

Fuente

1Darconza, Gianni. (2023). Jacques Prévert y la naturaleza sin barrotes. Vuela Palabra. https://vuelapalabra.com/jacques-prevert-y-la-naturaleza-sin-barrotes/

[Pie de imagen] Bordado Tenango: un legado vibrante del arte Otomí. https://mundobordado.com/bordados-tradicional/bordado-tenango/

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