“Martillazos a Puebla”
Por Rita Sánchez
Lo que vimos en el Zócalo no fue protesta. Fue vandalismo. Un grupo de encapuchadas que se hace llamar “Morras Sororas Histéricas e Históricas” decidió que la mejor forma de exigir justicia por los desaparecidos era destrozar la Fuente de San Miguel, patrimonio histórico de casi 250 años.
Sí, 250 años de historia hechos pedazos en minutos. Un monumento que ha sobrevivido a guerras, invasiones y terremotos, hoy quedó herido por la furia de unas cuantas que confunden lucha con destrucción.

Cuatro de ellas fueron detenidas. Pasaron la noche en prisión preventiva y al día siguiente, ya saben, salieron libres. Los colectivos de siempre lloraron “violaciones a derechos humanos”. Y yo pregunto: ¿y los derechos humanos de los poblanos que vimos nuestra ciudad ultrajada? ¿Quién nos defiende de ellas?
Porque no, señoras, con martillazos no van a encontrar a sus desaparecidos. Con pintas y esmalte rojo no se escribe justicia, se escribe impunidad. La indignación de los ciudadanos lo gritó en redes: “eso no es protesta, es delincuencia”.

La Fuente de San Miguel no es solo piedra. Es símbolo. Es historia viva. Y hoy carga la cicatriz de un acto cobarde.
Puebla merece memoria y respeto. No rabietas con capucha.








