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Donde hubo panga, hoy hay un puente

  • junio 7, 2026
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Donde hubo panga, hoy hay un puente

Por Rita Sánchez

Durante años, para muchas comunidades de la Mixteca poblana, cruzar no fue solo moverse de un lado a otro: fue esperar, depender del clima, perder tiempo, cargar con el abandono. Donde otros veían una panga útil para salir del paso, los pueblos veían una necesidad diaria. Y esa diferencia lo dice todo.

El llamado Puente de la Transformación no es una obra menor si se mira desde la vida real. Para quienes viven en municipios como Huehuetlán el Grande, Tzicatlacoyan, San Juan Atzompa, Xochiltepec, Teopantlán y San Martín Totoltepec, un puente significa llegar más rápido al médico, mover productos del campo sin tantas vueltas, ir a la escuela con menos riesgo, vender mejor, visitar a la familia y dejar de sentir que el progreso siempre pasa lejos.

El gobierno de Alejandro Armenta Mier promete que esta obra conectará siete municipios y beneficiará a más de 1.7 millones de habitantes. Si se cumple lo anunciado, también puede empujar la Ruta del Mezcal, el turismo, el comercio local y proyectos agropecuarios. Eso suena bien, pero sobre todo suena justo. Porque durante décadas pareció que invertir ahí “no valía la pena”, como si hubiera pueblos demasiado pequeños para merecer infraestructura. Pero no: también son Puebla, también pagan abandono y también tienen derecho a caminos dignos.

Lo valioso es que la panga no desaparezca como estorbo, sino que sea integrada a una estrategia turística. Eso habla de entender la memoria del lugar. Porque para muchos, La Panga no fue folclor: fue la única forma de cruzar durante más de 70 años.

Ahora bien, junto con la obra viene una advertencia. Ojalá el puente no despierte la vieja maña de inflar precios, acaparar terrenos y desplazar a quienes siempre han vivido ahí. El desarrollo debe servir primero a las comunidades, no a los especuladores que llegan cuando ya huelen negocio.

Un puente puede cambiar una región, sí. Pero el verdadero reto será que la Mixteca no solo quede conectada en el mapa, sino también en las decisiones, en la inversión y en el respeto. Porque esta vez, el progreso no debería pasar sobre los pueblos: debería cruzar con ellos.