Explosión en polvorín de Santo Tomás Hueyotlipan suma 4 víctimas
Santo Tomás Hueyotlipan, Pue., 22 de agosto de 2025.– Una fuerte explosión en un taller de pirotecnia -ubicado en la comunidad de San Miguel Zacaola, en la calle Villa del Tren esquina con 8 Norte- perteneciente al municipio de Santo Tomás Hueyotlipan, dejó un saldo preliminar de cuatro personas fallecidas, dos trasladadas a hospitales y dos más atendidas en el lugar, informó la Coordinación General de Protección Civil del Gobierno de Puebla. El estruendo y una columna de humo de más de 30 metros fueron captados por vecinos y alertaron a municipios cercanos.

Contexto: un patrón que se repite
Este trágico incidente se suma a una serie de explosiones por pirotecnia que han dejado una estela de muerte y heridas en Puebla en los últimos años:

- Entre 2021 y octubre de 2024, Protección Civil estatal registró al menos 11 explosiones de polvorines, 2 de talleres clandestinos y 1 de material pirotécnico. El saldo total: 23 muertos y 19 heridos
- En 2024, según un recuento periodístico, ocurrieron al menos 10 explosiones de polvorines en Puebla, con consecuencias graves: muertos, lesionados y huérfanos
- Santo Tomás Hueyotlipan registró tres explosiones solo en 2024:
- El 9 de mayo: 2 heridos y 2 muertos.
- El 25 de abril, en límites con Tochtepec: 1 herido y 2 muertos.
- El 29 de noviembre: 2 heridos y 1 muerto
- Santo Tomás Hueyotlipan registró tres explosiones solo en 2024:
- En datos más amplios, entre abril de 2022 y abril de 2024, ocurrieron 16 explosiones en el estado de Puebla —incluyendo almacenes y transportes de pirotecnia— que dejaron un saldo de 26 muertos y 36 heridos

- Solo en 2023, Puebla vivió 9 explosiones de polvorines, con aproximadamente 10 muertos y varios heridos, en municipios como Tepeyahualco, Xiutetelco, Tecali de Herrera y Amozoc

La repetición de tragedias en Puebla, especialmente en Santo Tomás Hueyotlipan, evidencia fallas graves en la regulación y supervisión de talleres pirotécnicos, tanto autorizados como clandestinos. La perspectiva institucional parece repetirse: cada rescate revela un nuevo punto rojo y deja en evidencia la necesidad imperante de políticas preventivas, rigurosas inspecciones y educación comunitaria para evitar más pérdidas humanas.
Este último lamentable suceso no solo reaviva la urgencia de una respuesta institucional contundente: obliga a las autoridades a repensar la estrategia y a garantizar que las lecciones del pasado —fatalmente ignoradas— no se conviertan en la antesala del siguiente desastre.








