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Los aparecidos

  • julio 5, 2026
  • 3 min read
Los aparecidos

La Pasarela, de Jorge Castillo

Si algo tiene la política poblana es que respeta las estaciones del año.
Hay temporada de lluvias, la del chile en nogada y también la de los aparecidos.
Esa nunca falla.
Ni siquiera arrancan las campañas y algunos ya salieron de sus escondites donde se mudan a hibernar.
De pronto salen del letargo y vuelven a dar los medios de comunicación.

Opinan de todo.
Descubren los problemas de la ciudad.
Caminan mercados.
Se toman selfies.
Van a entrevistas (algunas pagadas).

Sus cuentas de redes sociales se reactivan con videos y quejas.
Algunos hasta recuerdan dónde quedaron las juntas auxiliares.
Por ejemplo, la cholulteca Roxana Luna.
Cuando se acerca una elección vuelve a aparecer, hasta vendiendo productos perecederos “a buen precio”.

Ella dirá que no desapareció nunca, porque sigue aferrada a ser candidata por San Pedro Cholula, aunque sea por el PAN, partido al que vomitaba hace no mucho.
Otra aparecida es Ana Teresa Aranda.
La política con una trayectoria que nadie puede regatear, su presencia pública suele intensificarse únicamente cuando el calendario electoral comienza a acelerar.

Entonces regresan las entrevistas, los posicionamientos y las especulaciones sobre una nueva candidatura.
El que nunca falla también es Alejandro Carvajal.
El diputado federal, después de largos periodos de bajo perfil, siempre encuentra la manera de volver al reflector justo cuando Morena empieza a repartir espacios.

Asi, empieza a opinar, dar ruedas de prensa y salir en entrevistas.
Incluso ya se autodestapó.
Claudia Rivera es otro caso digno de estudio.
Terminó su administración municipal, obtuvo una diputación federal y ahora nuevamente levanta la mano rumbo a la capital, después de años de mantenerse oculta como en una cueva.

El panista Jorge Aguilar Chedraui, también reaparece con puntualidad electoral.
Quizá no con la misma intensidad mediática que otros personajes, pero siempre encuentra un espacio para recordar que sigue vigente y disponible para cualquier proyecto.
Y qué decir de Blanca Alcalá.
Ahora también como Roxana Luna, busca una posición en el PAN, partido que antes repudiaba.

No cabe duda que la política tiene una enorme experiencia, respetada incluso por sus adversarios, pero cuya presencia pública también suele sincronizarse con los tiempos de las definiciones políticas.
Cuando vienen candidaturas, vuelve el nombre de Blanca.
Incluso en el moribundo PRI, donde muchos ya daban por descontado que nadie levantaría la mano, el dirigente municipal Jorge Amador ya dejó claro que tiene interés en competir por la alcaldía de Puebla. Y seguramente no será el único.

Cuando huelen candidatura, hasta los partidos más golpeados recuperan el entusiasmo.
En política nadie se retira realmente, sólo esperan turno.
Lo curioso es que muchos de estos personajes saben su realidad electoral y solo lanzan el anzuelo a ver que hueso pescan.
Pero los ciudadanos ya aprendieron el libreto.
Saben distinguir perfectamente entre quien camina las calles todos los días y quien solamente desempolva los tenis cuando escucha la palabra «elección».
Tiempo al tiempo.