Los reflectores para Rodrigo Abdala
Ana Celia Lara
En Morena Puebla, la carrera rumbo al 2027 ya no se juega tras bambalinas, sino a plena luz del día, aunque algunos pretendan ocultar el juego con el viejo manual del «respeto a los tiempos».
El destape —porque no se le puede llamar de otra manera— de Rodrigo Abdala para la alcaldía de Puebla capital no sorprende a nadie, pero sí enciende las alarmas en el tablero interno de la Cuarta Transformación.
El superdelegado de los Programas del Bienestar decidió alzar la mano, cobijado por la narrativa fundacional del partido y, más importante aún, bajo el sutil, pero innegable manto protector que desde el CIS de Angelópolis se dejó entrever hace unos días.
El gobernador Alejandro Armenta, sabe perfectamente el peso que tiene Abdala y reconocerle su trabajo y recordar su lealtad histórica con el movimiento no es cortesía casual; en política, los elogios del mandatario son activos puros que se cotizan en la bolsa del poder local.
Y cómo no impulsarlo, si fue él quien lo integró al Movimiento de Regeneración Nacional, en dónde comenzó una nueva vida política.
Es más, no solo está presente en las mañaneras y eventos del gobernador, también el fin de semana estuvo en un evento de la secretaria de Bienestar, Laura Artemisa, con maestros.
Pareciera una dupla, por si la candidatura a la alcaldía de Puebla es para hombre o mujer.
Es por ello que Abdala apuesta a la resistencia y al desgaste de los demás y ya camina, pero su negativa a soltar el cargo deja una pregunta flotando en el aire de la Angelópolis: ¿Se puede ser árbitro del Bienestar y jugador de la contienda al mismo tiempo?
Veremos qué tanto aguanta la liga antes de romperse. Ni Más Ni Menos.
Hasta entonces…
Ana Celia Lara
anacelialara@hotmail.com















