Puebla lleva su espíritu a Madrid con “La abuela de todos”, una ofrenda monumental en Casa de América
• Puebla comparte su tradición de Día de Muertos en España, reafirmando su papel como epicentro cultural de México.
• La instalación podrá visitarse del 29 de octubre al 8 de noviembre en el corazón de Madrid.
MADRID, España.— Entre flores de cempasúchil, aroma a copal y ecos de canciones antiguas, Puebla cruzó el Atlántico para rendir homenaje a las abuelas del mundo con la instalación “La abuela de todos: una ofrenda a las Carmencitas”, un altar monumental que toma la entrada principal de Casa de América, en Madrid, del 29 de octubre al 8 de noviembre.

La obra, resultado del trabajo conjunto entre el Gobierno del Estado de Puebla y The Americas Research Network (ARENET), con el apoyo de la Cancillería de México, el INAH, la Embajada de México en España y Casa de América, es mucho más que un altar: es un puente cultural entre México y Europa, una experiencia sensorial que resignifica el Día de Muertos como un lenguaje universal de memoria y afecto.
Durante la inauguración, la secretaria de Arte y Cultura, Alejandra Pacheco Mex, en representación del gobernador Alejandro Armenta, destacó que la ofrenda “honra a las abuelas, guardianas del tiempo, de las recetas y los recuerdos”, y que al colocarlas en el centro de esta conmemoración, Puebla reafirma su vocación de compartir su herencia con el mundo.

“Las abuelas son la raíz que sostiene a la familia y la cultura; reconocerlas aquí, en Madrid, es un gesto que une corazones más allá de las fronteras”, expresó Pacheco Mex.
De tres metros de altura, el altar está conformado por cuatro niveles que fusionan la estética tradicional mexicana con toques contemporáneos. En él se mezclan flores de cempasúchil, papel picado, talavera poblana, textiles bordados y objetos entrañables: rebozos, fotografías, recetarios y juguetes que evocan la memoria viva de quienes nos antecedieron.
Con “La abuela de todos”, Puebla no solo exporta su arte y su color: comparte su alma.
Esta ofrenda es testimonio del poder de la cultura para tender puentes y recordar que la memoria no tiene fronteras.








