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Armenta aprieta tuercas a alcaldes —de Morena y no—: “moche, milpa o constructora propia es delito”

  • enero 5, 2026
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Armenta aprieta tuercas a alcaldes —de Morena y no—: “moche, milpa o constructora propia es delito”

Alonso Nava | Redacción AG Medios

Cero tolerancia: la omisión también es complicidad y habrá denuncias, sin importar partido, cargo o apellido, sentenció el Gobernador

En plena mañanera estatal, durante el arranque de las obras de relaminación del Bulevar Atlixco y el cruce de Municipio Libre, el gobernador Alejandro Armenta Mier lanzó un mensaje sin anestesia a presidentes municipales: apoyo hay, dinero también; lo que no habrá es manga ancha.

Armenta recordó que los ayuntamientos cuentan con Ramo 33, participaciones federales y estatales, y aun así algunos pretenden concentrar todo en una sola obra. “El dinero del pueblo se administra, no se improvisa”, zanjó. Dijo que su gobierno ha impulsado obra comunitaria y que solo quedaron fuera quienes no quisieron sumarse.

El señalamiento subió de tono cuando habló de prácticas prohibidas: moches, “milpas” y constructoras de los propios funcionarios. “Cuando eso sucede es un delito”, advirtió, sin distingos partidistas. Y si son de militantes de Morena, añadió, el partido debe revisar el actuar de sus gobiernos y municipios, porque rumbo a 2027 eso es lo primero que se les reclama: haber olvidado los principios de no mentir, no robar y no traicionar.

El gobernador fue tajante: su administración está obligada a denunciar a cualquier servidor público que pida moche. “No se pidió el voto para enriquecerse”, sentenció. Subrayó que no hay medias tintas: la omisión también es complicidad; el marco jurídico castiga tanto delitos culposos como dolosos.

Armenta rechazó lecturas de persecución y cerró la puerta a los apellidos: “No importa si es familiar de algún funcionario o de la familia Armenta, Mier o Arellano: nadie está por encima de la ley”. Remató con un dardo político: “En mi gobierno no hay publicidad como antes; por eso tenemos calidad moral para exigir legalidad”.

Mensaje claro: los municipios no son cajas chicas. El dinero público no se tira, no se malversa y no se usa para negocios privados. Al que le quede el saco —sea del color que sea—, que se lo ponga.

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